DOMINGO FAMILIAR
La primera por tener todavía a mis padres vivos y poder disfrutar sus felicidad, sus consejos, sus muestras de cariño, su sabiduría ante la vida y sus oraciones, que cuantas personas no tienen ese privilegio por la simple razón que se encuentras a grandes distancias de ellos o bien sus padres ya no se encuentran aquí entre nosotros.
La segunda por contar con una familia que a su manera muy peculiar asiste los domingos o entre semana a solidarizarse con los viejos, en sus enfermedades, en sus dolores sentimentales y en sus vidas, fortaleciendo los lazos familiares, esos que nuestros padres nos enseñaron a través de cada vivencia, regaño o felicitación cuando éramos chicos y aun estando ya mayores con hijos.
Mi reflexión es que no nos dejemos atrapar por el medio ambiente que hace que la mayoría de las tradiciones familiares, se pierdan, así mismo no nos dejemos envenenar por los rencores que de alguna manera en alguna etapa corta de nuestra existencia en la vida, alguien cercano amigo o familiar, no estuvo de acuerdo con nosotros por alguna idea o comentario que hicimos, y causo enojo y rencor.
La vida nos da mas que eso, nos da la oportunidad de tener personas que hasta el final de nuestras vidas estarán a un lado de nosotros, brindándonos dentro de sus posibilidades su apoyo incondicional, porque aunque no lo entendamos, nadie se puede desligar de la unió sanguínea a la que pertenecemos, y mas grave aun, cada uno de nosotros nos damos a conocer ante nuestros padres con el odio, el rencor o la alegría que reflejamos.
Y me pregunto cuanto angustiara estas actitudes a nuestros padres, que con tanto esfuerzo, limitaciones, trabajo y enfermedades formaron a su modo el carácter en cada uno de sus hijos, aunque cada uno es el responsable de cómo le vaya en la vida y de nadie mas.
Yo, que ya soy padre, he visto que tan difícil es el papel de padre, así como la responsabilidad que a cuestas se lleva, y no me gustaría que por unas diferencias de pensamiento de mis hijos, me abandonaran en esta ultima etapa de la vida o dejaran de convivir entre ellos o conmigo.
Saludos
Jorge Alejandro Valdés González

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